Siempre fui una niña solitaria, mis compañeros siempre eran mayores en
edad y peor aun, con mi estatura, me veía como una niña grande y tonta,
no sabia correr como ellos, y pronto me di cuenta que muchos de sus
juegos no me importaban, así que aún sin saber leer en el primer año,
llevaba los cuentos que mamá, me compraba cada semana y me leía y
me releía hasta que yo los aprendía, y entonces, en la escuela fingía leerlos
y hasta logre armar un círculo de escuchas que creían lo que yo les leía,
(cualquier parecido con el blog es mera coincidencia, jjijiji).
Un día alguien me regaló un cachorrito macho, yo quería una hembra por que quería llamarla Laika, pero pues me conforme con llamarlo Yuri, yo tenia 6 años y el Yuri cabía en mi mano, era pequeñito, pequeñito, y al estar jugando con el cayó de mi mano y se estrelló en el piso, y se convirtió en la primera culpa que cargué durante mucho tiempo. El Yuri como buen perro de raza
(streeter inglés, ja) se levantó como si nada, pero siempre tuve la duda de haberle causado un daño irreparable, y sufría por ello, y tal vez algo hubo de eso, por que el perro estaba bien loquito, vivía en el patio de mi casa, el que no tenia higuera, ni columpio, solo cemento, y cuando alguien abría la puerta, entraba como un bólido, y se subía a mi cama a despertarme con lengüetazos, y yo no creía que hubiera dicha mas grande que esa, alguien me quería, y aun cuando yo le hice tanto daño, y ahora me doy cuenta por que pensaba eso, mi padre nunca me quiso, tal vez por que también le hice mucho daño y no me di cuenta, tal vez a el si le cause un daño irreparable al nacer, así que el, ni dejando la puerta abierta venia jamás.
Mi mama al darse cuenta de la razón de mi soledad me dijo, que el había muerto, un poco después de el divorcio, y un poco después de nacer yo, que es casi la misma fecha, que había tenido un fatal accidente, entonces, dure años pensando que yo, era la única niña del mundo que no tenia una tumba donde llevar flores a su padre muerto, fue por esa época en que el Yuri llegó a mi casa, cuando mi mamá, descubrió que el, mi padre, estaba vivo, uffff, y además, quería verme, no se como lo logró, pero el venía a verme, y yo feliz.
No solo mi padre estaba vivo! sino que además, quería verme! reuní a todos mis amigos, no sin previamente enviarlos a bañar para que estuvieran a tono con el gran acontecimiento, y momentos antes, muriendo de ansiedad, pensaba, que me dirá?, me dirá bonita? me dirá que me extrañaba? me dirá que le daba gusto volver de la muerte?, y no debe haber sido nada de eso por que realmente no lo recuerdo, solo recuerdo a mis amigos muy peinados, al igual que yo, y una caja de bombones de chocolate, que por cierto nunca me comí, la caja era en forma de corazón y la atesoré durante los años que siguieron y que no volví a verlo, hasta que se presentó con una caja de bombones exactamente igual a la primera, y pensé que tal vez eso le daría a todos sus hijos cuando iba a visitarlos, no recuerdo nada de la entrevista, solo los preparativos y la caja de bombones al detalle, ni la cara de mi padre, y menos la de mamá, solo la emoción que sentí, al pensar que el me quería y por eso estaba ahí.
Años después cuando Ursula nació y yo pensaba que comprendía lo que un padre siente, le llamé y le pedí vernos, para que conociera a mi hija, los preparativos fueron casi los mismos que muchos años antes, pero esta vez, el, no asistió a la cita, no hubo ni bombones en caja en forma de corazón, ni alegrías, solo mucha frustración, y dolor.
Hace mucho escribí este post y lo guardé, pero todo tiene un tiempo, aún me duele, pero como ser humano lo entiendo, no como hija, y se que un día necesito dejarlo ir...